Cuando decides acometer una reforma integral, no solo estás cambiando suelos o pintura: estás transformando por completo tu hogar. Es un proyecto que genera emoción, ilusión y también muchas preguntas: ¿cuánto me costará? ¿Qué materiales elegir? ¿Cuánto tiempo tardará?
Una reforma integral bien planificada puede renovar tu vivienda, mejorar su eficiencia y aumentar su valor. Para calcular el presupuesto, lo primero que hay que entender son los factores que influyen en el coste: tamaño de la vivienda, calidad de materiales, instalaciones existentes, cambios estructurales y ubicación. Todo esto determina si tu reforma se mantendrá dentro de un rango medio o se disparará hacia una reforma de lujo.
El proceso de una reforma integral: lo que ocurre detrás de las paredes
Una reforma integral se vive por fases que, aunque cada proyecto tiene sus matices, siguen un patrón común. Todo empieza con la demolición: retirar suelos antiguos, azulejos, muebles y tabiques que se quieran cambiar. Luego vienen las instalaciones: fontanería, electricidad y, si la reforma lo requiere, gas y climatización. Aunque no se vea de inmediato, esta fase es la base que garantiza seguridad y durabilidad.
Cuando las instalaciones están listas, empieza la parte visible: suelos, paredes, pintura y revestimientos. Los materiales juegan un papel fundamental: suelos resistentes, azulejos duraderos, puertas y ventanas de calidad, y acabados que combinen estética y practicidad. Finalmente, se instalan muebles, iluminación y detalles que dan personalidad y funcionalidad a cada espacio.
Precios orientativos de una reforma integral
El coste de una reforma integral depende del tamaño y de la calidad de los materiales:
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Viviendas pequeñas (50–70 m²): 25.000–50.000 €
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Viviendas medianas (80–120 m²): 50.000–85.000 €
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Viviendas grandes o con cambios estructurales importantes: 85.000–150.000 €
Estos rangos incluyen mano de obra, materiales y acabados de calidad media, pero pueden variar según los objetivos del proyecto y la personalización de cada detalle.
Errores más comunes en una reforma integral
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Subestimar el presupuesto: calcular solo por m² y olvidar imprevistos.
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Ignorar instalaciones antiguas: no revisar fontanería, electricidad o gas puede generar gastos extra.
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No planificar la distribución: cambiar muebles, puertas o tabiques sin un plan claro aumenta tiempo y coste.
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Elegir materiales solo por estética: la durabilidad debe ser prioridad.
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No incluir iluminación y detalles finales desde el inicio: hacerlo después encarece la obra.
Evitar estos errores ayuda a que la reforma sea más rápida, segura y satisfactoria.
Tiempo estimado de una reforma integral
El tiempo de ejecución depende de la complejidad del proyecto:
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Reformas básicas: 4–6 semanas
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Reformas completas con cambio de distribución: 6–10 semanas
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Reformas complejas con obra estructural: 10–12 semanas
Coordinar bien cada fase es clave para cumplir los plazos y reducir contratiempos.
Cómo optimizar la reforma sin perder calidad
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Define prioridades claras: funcionalidad, estética o eficiencia.
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Elige materiales de calidad media: duraderos y prácticos.
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Ten siempre un colchón para imprevistos (10–15 % del presupuesto).
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Planifica instalaciones y detalles desde el inicio.
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Consulta profesionales y revisa referencias de trabajos previos.





