Reformar una casa antigua es uno de esos proyectos que mezcla emoción, nostalgia y un toque de vértigo. Cuando entras en una vivienda de más de 30, 40 o 60 años, puedes sentir su historia en cada pared, pero también ves claramente todo lo que necesita para convertirse en un hogar moderno, seguro y funcional. Por eso, cuando alguien se plantea reformar una vivienda antigua, es fundamental saber en qué se está metiendo antes de empezar.
Las casas con años suelen ser muy agradecidas: techos altos, estancias amplias, suelos tradicionales, molduras, vigas… elementos que hoy casi no se construyen así. Pero también pueden esconder sorpresas: instalaciones obsoletas, humedades, estructura debilitada o aislamiento inexistente. La clave está en mirar más allá de lo estético y entender qué necesita realmente la vivienda para poder renacer.
Qué tener en cuenta antes de empezar la reforma
Cuando te enfrentas a una vivienda antigua, lo primero es observarla con la misma mirada que tendría un profesional. La mayoría de problemas importantes no están a simple vista. Ahí es donde empiezan las decisiones estratégicas.
Si el edificio tiene muchos años, las instalaciones suelen ser el primer punto crítico. Fontanería de hierro, cableados viejos, tuberías deterioradas… son cosas que conviene renovar desde el principio. No hacerlo es un error común que después termina en averías, filtraciones o cortes de luz.
Otro aspecto clave es la estructura. En viviendas antiguas es habitual encontrar vigas que necesitan revisión, suelos desnivelados o paredes de carga que limitan cambios en la distribución. Aquí merece la pena contar con un técnico que determine qué se puede y qué no se puede tocar.
La humedad es otra protagonista en este tipo de casas. Pueden venir del terreno, de tuberías antiguas o de paredes sin cámara. Resolverla bien evita problemas mayores y mejora el confort.
Por último, aunque no siempre se piensa en ello, el aislamiento térmico y acústico suele ser muy deficiente. Invertir en ventanas adecuadas, aislamiento en paredes o falsos techos hará que la casa sea más eficiente y barata de mantener.
Cuánto cuesta reformar una vivienda antigua
Los costes dependen, sobre todo, del estado inicial. En una vivienda reciente puedes hacer una reforma estética; en una antigua, prácticamente siempre hay que entrar en instalaciones, estructura y revestimientos.
De forma orientativa:
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Viviendas pequeñas (50–70 m²): 30.000–55.000 €
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Viviendas medianas (80–120 m²): 55.000–95.000 €
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Viviendas grandes o con problemas estructurales: 95.000–150.000 € o más
Cuando una estructura necesita refuerzos, un forjado debe revisarse o hay elementos patrimoniales que conservar, el coste sube. Por eso es tan importante tener un presupuesto bien detallado desde el principio.
También influye el tipo de acabado. Una reforma integral antigua con materiales básicos será mucho más económica que una con suelos naturales, carpintería a medida o restauración artesanal.
Permisos y licencias para reformar una vivienda antigua
En una casa moderna, muchas reformas pueden hacerse con una licencia de obra menor. En una vivienda antigua, sin embargo, los permisos suelen ser más completos.
Si la intervención afecta a instalaciones, tabiques, distribución o estructura, normalmente se necesita:
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Licencia de obra mayor
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Proyecto técnico realizado por un arquitecto o arquitecto técnico
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Autorización de la comunidad, si afecta a elementos comunes
Si la vivienda está en un entorno protegido o tiene algún elemento catalogado, el proceso incluye inspecciones adicionales y en algunos casos la obligación de conservar elementos concretos.
También tendrás que gestionar certificados de electricidad, gas, agua o climatización cuando las instalaciones se renuevan por completo.
Cómo modernizar una vivienda antigua sin perder su encanto
Aquí es donde está la magia. Una vivienda antigua tiene elementos que merecen ser conservados y potenciados: techos altos, suelos hidráulicos, vigas vistas, puertas antiguas de madera, molduras… Recuperarlos y combinarlos con elementos modernos crea una mezcla espectacular.
Muchos proyectos buscan justo eso: mantener el alma original mientras se incorpora todo lo que una casa moderna necesita. Es el equilibrio perfecto entre historia y comodidad.
Consejos para afrontar la reforma con éxito
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No te quedes solo con la belleza: revisa la estructura, instalaciones y humedades.
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Pide siempre un presupuesto desglosado por partidas.
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Asegúrate de que la empresa trabaja con técnicos que puedan firmar proyectos.
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Reserva un 10–15% para imprevistos, porque en viviendas antiguas siempre aparece algo nuevo.
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Aprovecha para mejorar el aislamiento: te ahorrará mucho en el futuro.






